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ESTE QUE ESCRIBE
En el menú de la hegemonía
Entre el ninguneo que el gobierno mexicano soporta y su incapacidad para responder —dejando de lado cualquier consideración moral— se vuelve cada vez más evidente una dependencia que nunca fue un secreto: una subordinación económica que hoy pesa con mayor crudeza sobre el ánimo colectivo.
Lealtades coalicionistas
Si algún grupo ha demostrado con creces su frustrante incapacidad en el Senado es la ya diezmada oposición. Resignada a la mera expectación institucional y a la escaramuza menor en espacios como las mesas de debate, intenta —sin éxito— contrarrestar una narrativa tan persistente como desgastante. Es en parte responsable de la reducción de su propio peso legislativo y está en parte asfixiada por una mayoría que se impone mediante tácticas clientelares; así, la oposición observa la reutilización politiquera de un PRI ya en vísperas de una muerte largamente anunciada.
SANITAS PER AQVAM
Uno de los pocos placeres ocasionales—del que me permito enorgullecerme— es el baño de vapor. Si se me pregunta, una expresión civilizadora, por ser manifestación de un ocio productivo. Uno llega dejando fuera la vergüenza, sin abandonar el pudor, para convivir con extraños en una singular dinámica igualadora del carácter. Se comparte el agua y las palabras. Ahí se hacen bromas, se intercambian ideas, opiniones subidas de tono; se realizan análisis baladíes que uno olvida tan pronto como termina de secarse —igual que cuando se baja del taxi y la conversación, al cerrar la puerta, se va con el chofer—. Se escuchan todo tipo de conversaciones guardadas —o probablemente no—, del común denominador en dichos lugares: los mayores. Pues los más jóvenes —cercanos a mi generación— suelen excluirse de ese tipo de convivencia y se mantienen, más bien, lejos de dichos espacios, ya en peligro de extinción, sustituidos por los clubes.
Adiós, Maduro
Fue gratificante escuchar que el régimen chavista, tras lo que llegó a parecer un interminable ciclo de corrupción sistemática —que algunos defensores contrariados parecen olvidar implicó una violación constante y prolongada de los derechos humanos y civiles de incontables personas—, finalmente llegó a su fin. Resulta revelador constatar que ningún enquistamiento, ni siquiera el de un cáncer político, es perpetuo y que, aun en medio de contrastes relevantes e incómodos, el bien —o al menos el menos dañino de los males— termina por imponerse, aunque sea de manera momentánea.
Reformas para todos, límites para algunos
Ya es una regla esencial en la promoción de las reformas hegemónicas recurrir al alarmismo político amparado en la inmediatez. La desesperación de los comentaristas —que alimentan el apetito impulsivo de quienes están más interesados en la retribución vengativa de un sector mayoritario de la sociedad que en la correcta implementación y posterior mejora de nuestras leyes e instituciones— sorprende por su actuar descuidado y frenético. Irresponsable.
La legislación exprés no es para el trabajador
Son lentos los pasos que se dan, precavidas las lecturas que se hacen y mesuradas las opiniones en los debates; serio es, por una vez, el procedimiento de los legisladores oficialistas. Profesional incluso, podríamos admitir, no sin cierta sorpresa. La regla de su modus operandi —marca del cuatroteísmo— se rompe cuando del trabajador se trata. En este asunto sí se ponderan las afectaciones previas. En este asunto sí se busca proteger un orden preestablecido. En este asunto sí se privilegia la gradualidad.
Homo videns y la marcha de los apáticos
La reciente marcha juvenil dejó al descubierto el desinterés político de una generación formada en la distancia y el pudor de asumirse «apolítica». Entre consignas improvisadas y una expresión social fragmentada, emerge un mensaje inquietante para la administración de CSP: el malestar de un sector que históricamente sostuvo a la izquierda. A la luz de las preocupaciones de Homo vides, se perfila una interrogante mayor sobre el porvenir de nuestra cultura cívica.
Parásito del erario
Mucho se ha dicho del chisme de redes —que, como casi siempre, termina devorando los temas de verdadero interés— en torno al reciente fallo histórico de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso de Salinas Pliego. Los hechos, en lo que a la ley concierne, han sido atendidos con la severidad que corresponde a la exorbitante suma adeudada; una severidad justa, diría yo, pues no se trata sino de la consecuencia de una evasión fiscal prolongada más allá de cualquier límite razonable. En pocas palabras, aquello que algunos han querido presentar como un «día negro» no es más que el desenlace inevitable de prácticas amorales que el empresario sostuvo con conocimiento de causa y de manera sistemática.
¿Renovación o disfraz?
En tiempos donde la tibieza se confunde con prudencia y la imitación con estrategia, ¿Renovación o disfraz? examina la falsa modernización del conservadurismo mexicano. El texto reflexiona sobre la pérdida de voz ideológica del PAN y la crisis de identidad de una derecha que, en su afán por no incomodar, termina replicando los gestos vacíos de sus adversarios.
El poder y sus gestos: lo que se dice sin decir en el nuevo régimen
Consecuente a la fecha y, para sorpresa de nadie, se celebró, con cuestionable orgullo, el primero de seis «cumpleaños» de gobierno. Críticos y defensores gozaron de los frutos: comentarios, interpretaciones y lecturas varias, algunas acertadas, otras arrastrándose por el fango que quedó tras el evento. Entre conspiraciones, señalamientos imposibles y la defensa implícita de lo votado, se revela lo que siempre estuvo allí: gestos, mensajes y distancias que dicen más que las palabras, y que solo pueden leerse con moderación.