FIRMA, UN ESTUDIANTE
FIRMA, UN ESTUDIANTE
No busco convencer de nada: solo escribir con claridad y decir lo que veo.
El poder y sus gestos: lo que se dice sin decir en el nuevo régimen
Consecuente a la fecha y, para sorpresa de nadie, se celebró, con cuestionable orgullo, el primero de seis «cumpleaños» de gobierno. Críticos y defensores gozaron de los frutos: comentarios, interpretaciones y lecturas varias, algunas acertadas, otras arrastrándose por el fango que quedó tras el evento. Entre conspiraciones, señalamientos imposibles y la defensa implícita de lo votado, se revela lo que siempre estuvo allí: gestos, mensajes y distancias que dicen más que las palabras, y que solo pueden leerse con moderación.
Entre Cíclopes y Ciudadanos
Los paralelismos y simetrías nunca fueron trabajados con tanta perspicacia y cuidado como recurso literario por aquella enigmática figura de aparentemente desordenado y caótico trabajo, en contradicción con su obsesiva maquinación. Revolucionario, incluso para los estándares actuales, James Joyce y su obra cumbre, vanagloriada por su incomprendida complejidad, han sido identificados con el galante desfile de la pedantería vanguardista de un excelente escritor. Ulises, insuperable trabajo moderno. Analizado, criticado, despreciado, pero nunca olvidado.
Pasividad y Sumisión
Muchos avances pueden presumirse cuando miramos, con amable redención, la historia de nuestra contribución como pueblo en el ámbito internacional. Lecciones políticas e históricas que seguirán siendo objeto de estudio. Ejemplos de fraternidad entre pueblos hermanados culturalmente, virtud olvidada para justificar con disimulo las exigencias asfixiantes del norte; o los prudentes llamados a la pacificación, que nunca fueron tan vacíos e hipócritas como los eslóganes improvisados que inundan nuestras agendas. La mediación de conflictos, esbozo de una responsabilidad olvidada. Lecciones plasmadas en nuestra Constitución como principios rectores del desarrollo en nuestra política internacional, que se están desmantelando violentamente, al igual que las instituciones que, en tiempos pasados, alguna vez protegieron.